lunes, 25 de agosto de 2014

CÓMO LIGAR POR WHATSAPP.



En las últimas semanas se ha hablado mucho en Twitter de la “Seducción científica” y el “Day-Game”. Básicamente, para el que no lo conozca el tema, se trata de una especie de secta de tíos muy salidos y muy psicópatas que enseñan sus trucos para ligar abordando a chicas en pleno día. Huelga decir que estas prácticas, que generalmente graban en vídeo usando una cámara oculta, rozan el delito de acoso sexual y producen una mezcla de asco – pena, ganas de soltarles una hostia a mano abierta y llevarles de la mano a un psicólogo para que se traten de lo suyo.

El caso es que, sin dejar de lado lo escabroso del asunto, toda esta historia tiene un componente de humor muy retorcido y muy jodido porque, reconozcámoslo, si entras en los foros o lees alguno de los libros de los gurús, te ríes mucho porque resultan de lo más ridículo. Vale que es una risa culpable del tipo “no debería estar cachondeándome de esto, pero no lo puedo evitar”, pero ahí está. Es el lado oscuro del humor.

Hace un par de semanas, el Hematocrítico me pasó uno de los libros de esta panda, “Cómo ligar por WhatsApp”, que es un compendio del pensamiento de esta horda anormales y que, para qué vamos a engañarnos, no puedes dejar de leer porque no das crédito a que puedan existir esta clase de especímenes en pleno siglo XXI. Y es que, amigos, si Ovidio hubiera nacido en nuestros días, no hubiera escrito “El arte de amar”, seguramente habría hecho historia con “Cómo ligar por WhatsApp”.




Nada menos que tres podcast le han dedicado el Hematocrítico y Noel Ceballos al tema. Os dejo los enlaces:


En fin, el caso es que me pareció que a “Cómo ligar por WhatsApp” le faltaba un capítulo, que me he atrevido a escribir y que podéis leer a continuación.
    
CÓMO RESPONDER AL MENSAJE “VOY A LLAMAR A LA POLICÍA”.

En capítulos anteriores os hemos enseñado diversas estrategias de sargeo, a fingir tener sentido del humor (recordad el uso del jajajaja), a hacerte pasar por un infalible conquistador a pesar de ser más feo que un coche por abajo y a pretender que te interesan sus aficiones (conviene repasar la técnica “Me flipa el diario de Noah” antes de avanzar). En definitiva, te hemos convertido en un maestro de ocultar tu carácter psicópata y que no se note que no eres más que un salido hijo de puta sin el más mínimo sentido de la decencia.

En este apartado nos centraremos en un tipo de mensaje determinado: cuando ella amenaza con llamar a la policía por acoso o como se conoce el término en el lenguaje de la Seducción Científica “situación a salvar debida a una muestra de interés excesiva”.

Yo, como experimentado relaciones públicas de importantes discotecas, estoy perfectamente capacitado para descifrar los intrincados misterios de la mente femenina. Te enseñaré a conquistar a una chica detrás de otra en una espiral de sexo sin fin, siempre pasando a la siguiente sin mirar atrás, en la búsqueda de algo que finalmente te satisfaga. ¿Qué es ese algo? En mi opinión de seductor científico, al final del camino hay un pene, pero eso lo tratamos en el libro “Cómo convertirte en un conquistador compulsivo para reprimir tu homosexualidad latente”.

Antes de entrar en detalle sobre este tipo de conversación acerca de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado e insistencia en el cortejo, os recuerdo que gracias a nuestro método tendrás sexo asegurado con todas las personas que tengas en la agenda de tu móvil. Por eso, antes de poner en práctica “Cómo ligar por WhatsApp” te recomiendo que borres el teléfono de tu abuela y el del perito de Seguros Pelayo para evitar efectos no deseados.

Bueno, entremos en detalle. En “Mensajes magnéticos” explican esta situación con un ejemplo que quizá no hayas entendido por estar mal traducido:

-          - Nena, quiero llevarte a la fiesta de graduación.
-          - Oh, Mike, un kilo y medio de ajos tiernos.
-          - Te compensaré :)
-          - Voy a llamar a la policía.

La dificultad en entender este ejemplo se debe a que “garlic” en inglés se utiliza tanto para referirse a “ajo” como, en lenguaje coloquial, a “acosador sexual reincidente”.

Pero usemos un caso real que le sucedió a Álex. Hace unos meses, trabajando de relaciones públicas en el Bar Los Cazadores de Membrillo Alto, Álex conoció a una chica a la que intentó besar usando nuestro método, con 346 cobras como respuesta, hasta que finalmente ella logró soltarse y escapar corriendo por la puerta de emergencia. La conversación del día siguiente fue así:

-          - Hola, princesa. Ayer me lo pasé genial.
(Así damos a entender que, a pesar de su rechazo, pudimos ligar con otra chica o hacernos una paja llorando al llegar a casa, por lo que mandamos claramente el mensaje de ser sexualmente autosuficientes sin ella).
-          - ¿Quién eres?
(Tanto para Álex, ella muestra curiosidad).
-          - Soy el chico atractivo que te trató de besar ayer.
(Silencio de 20 minutos. Sin duda estaba en shock porque Álex en ningún momento le había pedido su teléfono el día antes).
-    - CÓMO COÑO TIENES MI TELÉFONO, BABOSO ACOSADOR? VOY A LLAMAR A LA POLICÍA.
(Ha conseguido que ella centre toda su atención. Bien jugado, Álex).
-          - Jajaja, te quité el móvil del bolso un momento y me hice una llamada perdida ;)
(Mezcla de sentido del humor, iniciativa y complicidad con el uso del guiño, un diez).
Silencio de 3 horas. Se hacía la dura.
-         -  Si quieres no te hablo más, nena.
(Álex muestra que ella no es su única opción y que es todo un fucker).
-    - VETE AL CARAJO, ANORMAL. UN SOLO MENSAJE MÁS Y TE JURO QUE VOY A LA POLICÍA Y TE DENUNCIO.
(Vaya, parece que juega fuerte. Lo está retando).
-          - Vale, princesa. Tengo entendido que el Starbucks hacen un pincho de tortilla delicioso.
(Mezclar comida y seducción científica siempre es top. En estos casos conviene dejar un tiempo prudencial para volver a contactar. En nuestro caso fueron 38 segundos).
-          Voy a darte salami.
(Insistimos en el binomio comida-sexo. Bien hecho, Álex).
-        - VOY DE CAMINO A PONER LA DENUNCIA, GILIPOLLAS.
(Cuando te insultan puede ser cariñoso (“hola, feo”), pero por el contexto no podemos saber si ese era el caso. Hemos conseguido que salga a la calle, sólo debemos esperarla a la puerta de la comisaria y dar el siguiente paso, poniendo en práctica lo aprendido en “Seducción Élite").

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